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Incluso cuando suceden «cosas extrañas», compartimos la misma realidad emocional.

¿Qué tiene que ver una madre buscando a su hijo en una dimensión paralela con tu día a día? Más de lo que imaginas.

En Healim confesamos sin vergüenza: estamos completamente enganchados a Stranger Things y ya nos hemos acabado la última temporada. Y no solo por los Demogorgons, DnD o el toque ochentero. Lo que realmente nos atrapa es cómo, detrás de toda esa ciencia ficción, la serie retrata situaciones psicológicas que cualquiera de nosotros podría vivir.

Con el final de la serie, queremos hacer un ejercicio que nos encanta: desentrañar la psicología detrás de la ficción. Porque sí, puede que nunca te enfrentes a una criatura del Upside Down, pero el duelo, el trauma, los miedos adolescentes y los patrones de conducta… esos sí forman parte de nuestra realidad.

⚠️ Advertencia de spoilers: Si aún no has visto la serie completa, esta es tu puerta hacia el Upside Down de Healim. Tú decides si cruzarla.

1. El duelo de Joyce Byers: cuando el mundo se detiene

Empezamos por una de las escenas más desgarradoras de la primera temporada: la desaparición de Will y el proceso de duelo que vive Joyce (Winona Ryder).

Cuando encuentran un cuerpo que supuestamente es Will, Joyce experimenta algo que en terapia vemos constantemente: la negación como mecanismo de supervivencia emocional. Ella se aferra a señales, luces parpadeantes, cualquier indicio de que su hijo sigue vivo. Para muchos espectadores, Joyce «enloquece». Para nosotros, Joyce está atravesando un duelo.

Las 5 fases del duelo según el modelo de Kübler-Ross

Aunque en la serie Will es rescatado, Joyce transita por todas las etapas del duelo. Y aquí viene algo crucial: estas fases no son lineales ni universales. Cada persona las vive a su ritmo, en diferente orden, y algunas incluso regresan a etapas anteriores.

Negación: Joyce no puede aceptar que el cuerpo encontrado sea su hijo. Este estado de shock es el primer escudo emocional ante una realidad insoportable. En sus propias palabras: «Ese no es Will». Su cerebro se niega a procesar algo tan devastador.

Ira: ¿Recuerdas cuando Joyce grita, rompe cosas, se enfada con Hopper? Esa rabia no es contra nadie en particular. Es contra el universo, contra ella misma por no haber estado ahí, contra la injusticia de perder a un hijo. «¿Por qué él? ¿Por qué yo?» es la pregunta que resuena en esta fase.

Negociación: «¿Y si hubiera llegado antes a casa?» «¿Y si hubiera revisado su habitación?» Joyce se tortura con estos «y si…» intentando reescribir el pasado. Es el cerebro buscando desesperadamente una salida, un punto de control en algo que ya sucedió y no puede cambiarse.

Depresión: A lo largo de las temporadas, vemos a Joyce con esa «espinita clavada», ese miedo constante, esa hipervigilancia. Aunque recuperó a Will, el trauma del casi-duelo permanece. Esta fase implica conectar con el dolor profundo, y aunque duele, es necesaria para sanar.

Aceptación: Joyce aprende a vivir con ese miedo, pero también a dar libertad a Will. Acepta que no puede controlarlo todo, que la vida implica riesgos. La cicatriz permanece, pero ya no la paraliza.

En consulta vemos esto constantemente: personas que han perdido a seres queridos y se sienten «locas» por no superarlo «como deberían». La verdad es que no hay una forma correcta de hacer un duelo. El proceso de Joyce es doloroso, caótico, pero profundamente humano y válido.

2. El TEPT de Will: cuando el pasado se cuela en el presente

Si el duelo de Joyce es desgarrador, lo que vive Will Byers es igualmente impactante: un claro caso de Trastorno de Estrés Postraumático (TEPT).

Will pasó días en el Upside Down, solo, perseguido, con su vida en peligro constante. Aunque logra escapar, las consecuencias psicológicas lo acompañan durante toda la serie. Y la representación es sorprendentemente precisa.

Los síntomas del TEPT según el DSM-5 en Will

Exposición al trauma: Días atrapado en un entorno hostil, siendo cazado por el Demogorgon, sin acceso a comida ni seguridad. Esta es la experiencia traumática central.

Reexperimentación del trauma: Los famosos «escalofríos» de Will no son solo un recurso narrativo. Son flashbacks y sensaciones corporales que le hacen revivir el trauma. Su cuerpo recuerda aunque él intente olvidar. En una escena, Will literalmente vuelve a estar en el Upside Down mentalmente mientras está en el mundo real.

Evitación: Will intenta mantenerse rodeado de sus amigos constantemente. Evita estar solo, evita ciertos lugares, evita montar en bicicleta por el mismo camino. Cualquier estímulo que le recuerde lo vivido dispara su sistema de alarma.

Alteraciones cognitivas y emocionales: Will desarrolla creencias negativas sobre sí mismo («Soy raro», «Soy diferente», «Estoy roto»). Le cuesta conectar con emociones positivas y, en ocasiones, se distancia emocionalmente de quienes más le quieren.

Hiperactivación: Will está constantemente en alerta. Hipervigilante, irritable, con dificultades para dormir. Su sistema nervioso permanece en modo «amenaza» aunque el peligro haya pasado.

Lo más importante que la serie acierta a mostrar es esto: Will no «supera» su trauma de forma mágica. El TEPT no desaparece con un abrazo o una charla motivacional. Es un proceso largo que requiere apoyo, comprensión y, en la vida real, tratamiento profesional.

La buena noticia es que Will está rodeado de personas que le ofrecen exactamente lo que necesita: amor incondicional, paciencia y presencia. No intentan «arreglarlo» ni minimizar su dolor. Simplemente están ahí.

3. La adolescencia en Hawkins: crecer es el verdadero monstruo

Cambiamos de registro para hablar de algo que, sinceramente, puede dar tanto miedo como un Demogorgon: la adolescencia.

Stranger Things retrata magistralmente esta etapa de transformación, confusión y autodescubrimiento. Y lo hace sin edulcorar ni dramatizar en exceso.

Los desafíos psicológicos de crecer

Primeras relaciones amorosas y construcción de identidad

Mike y Ce, Lucas y Max, Dustin y Suzie, Robin descubriendo su orientación sexual, Will procesando sus propios sentimientos… La serie muestra cómo las relaciones románticas en la adolescencia son laboratorios de experimentación emocional.

Ce y Max son ejemplos perfectos: aprenden que su valor no depende de tener pareja, que pueden ser completas por sí mismas. Steve evoluciona de ser el «popular superficial» a alguien con profundidad emocional gracias a su relación con Nancy.

Robin, por su parte, vive el proceso de aceptación de su identidad sexual con miedo, valentía y finalmente alivio cuando se lo confiesa a Steve. Descubrirse es aterrador y liberador a la vez.

El duelo por la infancia perdida

¿Recuerdas cuando Dragones y Mazmorras era lo más importante del mundo para los chicos? Poco a poco, algunos lo abandonan por «cosas de adultos», por aparentar madurez, por miedo a ser vistos como infantiles.

Pero aquí está la lección: tu niño interior no es algo que «superar», sino que integrar. Cuando los personajes vuelven a jugar, redescubren la alegría pura, sin pretensiones. Crecer no significa abandonar lo que te hace feliz, significa elegir conscientemente qué conservar de tu esencia.

Ansiedad por el futuro

Steve y la universidad, Mike y Ce con su relación a distancia, Jonathan con su carrera, Will con sus amistades cambiantes… Todos enfrentan ese terror existencial adolescente: «¿Y si no estoy preparado? ¿Y si fracaso? ¿Y si pierdo lo que tengo?»

Esta ansiedad anticipatoria es completamente normal. El cerebro adolescente está desarrollando la capacidad de proyección futura, pero aún no tiene las herramientas emocionales para gestionar toda esa incertidumbre. En terapia trabajamos precisamente esto: tolerar la incertidumbre sin que nos paralice.

4. Billy y la transmisión del trauma: cuando repetimos lo que nos hicieron

Esta es quizás la situación más dura pero necesaria de abordar: los patrones de abuso y violencia que se transmiten generacionalmente.

Billy llega a Hawkins como el típico «matón». Agresivo con Max, intimidante con los chicos, seductor con las adultas. Es fácil etiquetarlo como el villano. Pero la serie nos muestra, con crudeza, de dónde viene esa violencia.

El ciclo del maltrato

Vemos flashbacks de un Billy niño, dulce y vulnerable, que es testigo de la violencia de su padre hacia su madre. Luego, su madre se va (probablemente huyendo del maltrato) y Billy queda solo con su agresor. Aprende que la vulnerabilidad es peligrosa, que el amor es abandono, que la violencia es poder.

Cuando su padre se junta con la madre de Max, Billy ya ha interiorizado ese modelo relacional tóxico. No justifica su comportamiento, pero lo explica. Billy no nace cruel, aprende a serlo como mecanismo de supervivencia.

Esto es algo que vemos constantemente en terapia: personas que replican patrones de sus padres aunque conscientemente los odien. El cerebro aprende por imitación, y lo aprendido en la infancia se graba profundo.

¿Cómo romper el ciclo?

La serie nos da una pista en la redención de Billy: cuando alguien ve tu humanidad detrás de la armadura. Eleven le muestra imágenes de su madre, de su yo niño. Ese momento de reconexión con su parte vulnerable es lo que le permite, aunque sea al final, elegir diferente.

En terapia, trabajamos precisamente esto: reconectar con las partes heridas, entender los patrones aprendidos y, conscientemente, elegir comportamientos diferentes. No es fácil. Requiere valentía, apoyo y mucho trabajo interno.

Si estás en una situación de maltrato o conoces a alguien que lo esté, recuerda: sacarlo a la fuerza raramente funciona. La persona necesita tomar conciencia a su propio ritmo. Lo que sí puedes hacer es estar presente, validar sus experiencias y ofrecer apoyo incondicional. Y buscar ayuda profesional.

Max and Billy

La ficción también puede ayudar a sanar

Stranger Things funciona porque, bajo toda su fantasía, habla de experiencias humanas universales: pérdida, trauma, crecimiento, amor, miedo, superación.

Nosotros creemos firmemente que las historias tienen poder sanador. Ver reflejadas nuestras luchas en personajes de ficción nos ayuda a normalizarlas, a sentirnos menos solos, a encontrar palabras para lo que sentimos.

¿Se nos ha quedado alguna situación psicológica en el tintero? Seguramente. La serie está llena de ellas: el abandono emocional de Ce, la codependencia de algunos personajes, la culpa del superviviente, los trastornos de apego…

¿Qué situación psicológica de Stranger Things te ha resonado más? ¿Hay alguna que te gustaría que analizáramos en profundidad? Déjanos un comentario aquí o escríbenos en nuestras redes sociales.

Y si sientes que alguna de estas situaciones las estás viviendo en primera persona, recuerda: pedir ayuda no es de débiles, es de valientes. En Healim estamos para acompañarte, sin juicios, con empatía y profesionalidad.

Porque al final, todos necesitamos un grupo de amigos como el de Stranger Things. Y a veces, también necesitamos un psicólogo.

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